FLOR DE GARDENIA
Entre sombras
la exquisita llama de
una luz se desprende.
Encarnan en ella
estrellas de bondad
soplando su fragancia
cósmica.
Tiene pétalos de cera
tierna y confiada
como los dedos de un
infante;
y un aroma de tarde
enamorada
sube por su tallo.
Espirales de
inocencia se acercan
a escuchar su música
de flautas,
y un recuerdo vaga
entre sus pétalos
con rumor a ríos que
se aman…
La flor emana,
dormida, su perfume,
y se vuelven las
nubes garzas blancas…
Alguien la roza,
repican las campanas,
despiertan sus hojas
barnizadas.
Se mueve sin brisa,
en su sonoro baile de
cristales,
y danza silenciosa…
blanca y pura,
pura y blanca.
Maite Sánchez Romero
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