Hoy, virtualmente, he asistido a una de las más bellas exposiciones sobre animales de África. Para mí es un descubrimiento fabuloso y quiero compartirlo con vosotros.
Nick Brandt es el fotógrafo creador de este viaje a las luces y a las sombras de África; a su abierto horizonte y a sus moradores de sangre salvaje y libre, como el aire de esta tierra.
Él retrata a los animales en toda su profundidad anímica. Cada uno de ellos cuenta su historia, dura o dulce, plácida, áspera o sublime.
La presencia de estos seres, su caminar hacia un futuro desconocido, su fuerza y su fragilidad quedan grabadas para siempre sobre el paisaje inmenso que los acoge.
¿Hay acaso una estampa animal más hermosa que la de un caballo al trote?
¿Qué nos fascina tanto de él? Será su cuerpo magnífico, proporcionado, musculoso y potente; sus crines y cola al viento, añadiendo ese hermoso aire de libertad, o sus ojos, tan amigables como nobles.
Si a esta deslumbrante figura le sumamos el hecho de que han pasado gran parte de nuestra historia a nuestro lado, como sufridos compañeros de trabajo; desangrándose en la batalla junto a sus amos; o transportando nuestros cuerpos por miles de caminos empolvados... No es de extrañar que les tengamos tanto aprecio.
Ellos representan a un tiempo la belleza, la nobleza, la independencia y la libertad.
Son soberbios; son adorables.
Fotografías obtenidas de Internet
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Pinturas
Pintor aún no identificado
Musalan Guzman
Musalan Guzman
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APARICIÓN URBANA
¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.
Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.
Hoy quiero compartir este documental tan bueno que he encontrado sobre el cuervo. Su inteligencia es asombrosa, comparable a la de los primates. El núcleo familiar que forman, su emparejamiento fiel a la misma pareja, su estructura social, su adaptabilidad y oportunismo, su cohesión de grupo, su lenguaje, su memoria, su capacidad de observación... Todo ello lo acerca mucho al hombre. La cría de un cuervo permanece aprendiendo con sus padres hasta los cinco años. Sólo ese dato ya evidencia la enorme inteligencia que posee, pues cuanta más tiempo de educación más aprendizaje y desarrollo del cerebro; y el ejemplo máximo de esto es el humano. También ese vínculo estrecho y duradero entre padres e hijos desarrolla la afectividad. Afectividad e inteligencia van de la mano. A nivel humano podemos verlo: los niños queridos desde la más tierna infancia, deseados y cuidados con esmero son después los más inteligentes y más equilibrados emocionalmente.
Este documental te acercará al cuervo y a la inteligencia animal. Y comprender ésta última es comprendernos a nosotros mismos. Además, es un placer conocer el desarrollo de la inteligencia y de las emociones a lo largo de la evolución hasta llegar al hombre. Siempre lo he dicho: los animales son nuestros hermanos menores, y todo lo que poseemos nosotros (individualidad, mente y emociones) lo poseen ellos, aunque en menor desarrollo y en diferentes grados según las especies.
Cuando era pequeña adoraba a los animales, pero para mí eran algo misterioso y lejano. No tenía contacto con ellos. No podía tenerlos. Sólo los veía en la televisión, en el zoo, y acaso se cruzaba en mi camino algún perro vagabundo o gato. Como mucha gente, no los sentía, no estaba unida interiormente a ellos, a pesar de mi fascinación innata. Para mí eran criaturas ideales y muy iguales entre sí. Sí, creía, como muchos de mis semejantes, que eran idénticos, y su comportamiento, instintivo y mecánico.
Pero llegó un día en que mi atracción a los animales me hizo adoptar un perro. Entonces cambió por completo mi visión. Dejaron de ser desconocidos. Todos los animales comenzaron a tener personalidad para mí, fuerza, carácter: alma. Estaban cercanos, increíblemente cercanos. La mirada de un ave, de un gato, un león, un chimpancé... la de cualquier animal, estaba ahora llena de sentimiento. Todos vivían por y para algo; todos deseaban, sufrían, pensaban, sentían. Eso me lo enseñó mi perra. Es impresionante cómo te llega el alma de un perro cuando convives día a día con él. Desde entonces, no pude comer carne. Me parecía que un pollo era lo mismo que mi perra. Algo dentro de mí se desarrolló: una conciencia, una sensibilidad, una compasión, una fusión... Es algo que no puedo compartir demasiado, ni tampoco imponer a nadie. Viene solo. Y creo que todos los humanos, en distintos grados, lo han sentido alguna vez, especialmente en la infancia. Sin embargo, suele ser más fuerte el arraigo de la costumbre.
Mi anhelo, como el de todos los vegetarianos, es que en un tiempo futuro, la compasión por los animales sea tan enorme que todos prefiramos respetarles la vida y no causar dolor. Porque la esencia de esta compasión es evitar el sufrimiento. Todo lo posible dentro de nuestros medios.
Aquí comparto algunas citas de grandes hombres, que invitan a la reflexión.
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Porque es un hombre que se apiada de todas las criaturas vivientes, es llamado "Santo".
Dharmapada
Las mentes más profundas de todos los tiempos han sentido compasión por los animales.
F. Nietszche.
Nuestra tarea debe ser liberarnos a nosotros mismos....ampliando nuestro círculo de compasión abrazando a todas las criaturas y al total de la naturaleza y su belleza.
Albert Einstein.
La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes.
Thomas Edison.
La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales.
En mi mente, la vida de un cordero no es menos preciada que la de un humano. Estaré indispuesto a tomar la vida de un cordero por el bien del cuerpo humano.
Quiero hacerme cargo de la fraternidad o identidad no sólo de los seres llamados humanos, sino que quiero hacerme cargo de la identidad de toda vida, hasta de las cosas que gatean por el mundo.
Las auroras no podemos contemplarlas todos. Pero gracias a las fotografías, a la paciencia y destreza de estos fotógrafos, nos llega el lujo de participar con la vista de estas maravillosas luces celestes. Imagino lo que es estar en un lugar natural, envuelto por el silencio de la noche, cuando, debido a la oscuridad, nuestra percepción se abre con facilidad, y de pronto, ver sobre tu cabeza todo un manto gigantesco y majestuoso de color en movimiento.
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¡Qué placer tan grande obtendrán estos fotógrafos que las atrapan para siempre!
Cuando la naturaleza despliega sus poderes nos recuerda la grandeza escrita por todo el universo.
Nuestras células y todo nuestro ser vibra. Algo profundo sabe que la gran belleza resuena con nuestra propia belleza interior.
Los pasos, las búsquedas, los tanteos, los abrazos, los nacimientos, los despertares, los estremecimientos: el ritmo invisible de las plantas. Su silencioso latido foto a foto, unidos para que podamos entrar en su secreto.
No hace mucho he descubierto que las plantas tienen voz. A través de unos electrodos conectados a sus hojas que captan sus impulsos eléctricos, y luego éstos traducidos a notas musicales mediante un sintetizador, podemos ahora escuchar sus voces. Sorprende realmente escuchar estos sonidos. Y aún hay más, porque también cantan. ¡Emiten música! Una música armoniosa, profunda, pacífica, yo diría que hata curativa. Es un reflejo de lo que ellas son: vida y armonía.
Se sabe ahora que las plantas son sensibles a nuestras vibraciones emocionales, pues hay experimentos que lo confirman. Es por eso que, sí están ligadas a ti, pueden crecer mejor ante tus palabras cariñosas, o simplemente ante tus sentimientos de afecto. También se alteran cuando tú te alteras. Es como si un hilo invisible las uniera a ti. Y ese hilo no se rompe, muy al contrario, puede seguirte hasta la otra punta del planeta, sin ellas moverse del sitio. En el libro "La vida secreta de las plantas", de Peter Tompkins, se narra cómo un investigador de la sensibilidad de las plantas se marchó cientos de kilómetros de su hogar, a otra ciudad. Allí vivió toda una serie de emociones diversas a lo largo del día (desde indiferencia hasta frustación). Al volver a su casa pudo comprobar que su planta había reflejado todos y cada uno de sus altibajos de ánimo de ese día, exactamente a la misma hora en que él los experimentaba. El polígrafo, que registrando los impulsos eléctricos de su planta, así lo mostraba. ¿Qué misterio hay detrás de todo esto? ¿Formamos parte de una red invisible que nos une a todo los demás seres más allá del espacio o del tiempo? ¿Cómo es posible que las plantas, siendo "ciegas", "mudas" y "sordas", sean capaces de asustarse cuando les pones unas tijeras cerca de la hoja, excitarse cuando está cerca su dueño, ponerse mustias en un ambiente de crispación o desarrollar más flores y crecer con ímpetu al "escuchar" música de Vivaldi? ¿Sienten? ¿Cómo sienten careciendo de nervios?
Parece ser que su "sistema nervioso" vendría a ser pulsaciones eléctricas que nacerían de sus raíces. Algunos estudios también demuestran que las flores se hermanan o sintonizan, de un modo sorprendente y a la vez misterioso, con nuestras neuronas; o lo que es lo mismo, con nuestros pensamientos.
La fuente de esta información la he encontrado en :"La vida secreta de las plantas", Tompkins y Bird)
En la comunidad de Damanhur, se les hizo "escuchar" a las plantas música de meditación y música clásica. Tras ello, grabaron los sonidos que emitían. Ya no eran amorfos o desconectados entre sí, sino que era pura música. Aprendieron literalmente a "cantar", y además lo hacían celestialmente. Y les debió de encantar, pues si se colocaba a una planta "enseñada" junto a otra "novata", la segunda pronto imitaba las nuevas armonías de la experta (la belleza es contagiosa).
En el primer vídeo que he puesto puede verse el sonido normal o habitual de las plantas. Su voz personal, sin entrenamiento. Algo así como el matiz o la personalidad propia de cada una.
En el siguiente os sorprenderá la sinfonía de sonidos que pueden emitir tras haber sido entrenadas con música.
Y en el tercero, una mujer canta a capella, con mucho sentimiento, mientras las plantas la acompañan con un bello coro de armonías. Es estremecedor.
En adelante, no puedo ya ver mis plantas del mismo modo, porque sé que son como esponjas, que graban toda la armonía y caos que perciben. Porque son mucho más asombrosas y profundas de lo que jamás sospeché. Porque son tan espirituales como nosotros. Y porque además, ahora soy consciente de que me necesitan más de lo que nunca hubiera imaginado. Ellas nos regalan su alegría, armonizan nuestra casa y el planeta entero; nos curan, nos alimentan, y además nos ofrecen la belleza más pura de sus flores. Son, sencillamente, la base de toda vida. Las necesitamos, y ahora más que nunca, pues nuestros bosques están desapareciendo a un ritmo de pánico.